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Plutocracia, airstocracia, democracia...Telecracia

miércoles, 28 de noviembre de 2007 - - 0 Comments



“Los antropólogos de la vida cotidiana han observado con razón que el televisor ha pasado a sustituir en la estructura del espacio hogareño el lugar y función de la antigua chimenea. Antaño la familia se congregaba en torno a ella y focalizaba su mirada en sus llamas.”[1] Esto reafirma la influencia de los medios y da espacio para que se hable de una nueva época en donde los avances tecnológicos son nuestros patrones a seguir, tal como expresa Roman Gubern en su libro, El Eros Electrónico “Las modernas tecnologías de comunicación e información están modificando nuestras vidas afectándolas en el plano físico intelectual y emocional”.[2]

A pesar del fuerte rechazo a la innovación comunicacional que ha existido durante la historia, los nuevos modelos se han logrado instalar en la vida del hombre. Así la escritura que tuvo sus primeras criticas en el filosofo Fedro, es hoy en día un medio sustancial para el traspaso de información.

La “pantalla chica” por su parte también tuvo sus detractores, pero se logró posicionar y hoy en día es la novedad con más fuerte presencia. Desde su creación a gran escala en 1929, lleva más de medio siglo como un papel central en la vida de las personas.

Su popularidad y aceptación tiene su origen en dos antecedentes. En primer lugar el incremento en el tiempo de ocio provocado por disminución de la jornada le dio a la televisión la oportunidad de acompañar en estos nuevos momentos estimulando la naturaleza audiovisual de los seres humanos. Por otra parte la mayor adquisición económica de las clases populares y la masificación de este medio, ha generado un público más amplio y menos diferenciado, siendo más fácil llegar a ellos a través de un interés en común.


LA TELEVISIÓN Y SUS CONTENIDOS

Debido a su popularidad e influencia, la televisión ha pasado a cumplir ciertas funciones descritas teóricamente como informar, formar y divertir. Actualmente el mayor espacio lo ocupa esté último punto.

La extenuación padeciente luego de un arduo día de labor fomenta los tiempos de ocio, principalmente usados por este nuevo medio audiovisual. Frente a esta situación la programación “busca satisfacer las expectativas de el publico mayoritario”.[3] El problema radica en que “la diversión también tiende inevitablemente a desembocar en la información-espectáculo y el sensacionalismo que para muchas cadenas es la panacea para conquistar cuotas de mercado y sobrevivir a la lucha por la competencia.”[4]

Así buscando satisfacer a la mayoría, es que la televisión ha centrado su programación en estelares que provoquen estímulos básicos como el sexo morbo u odio. Más tácitamente, en estelares efectistas.

EL NUEVO GOBIERNO

La Televisión ha sobrepasado todos los límites de resistencia cultural y se ha sobrepuesto sobre otras influencias. El dominio es tal que actualmente es la encargada de entrega las cuotas de poder.

Así como la plutocracia era el gobierno de los ricos, actualmente la telecracia o vedetariato es el gobierno de quienes se encuentran dentro de la pantalla y tiene sus propias clasificaciones para separar a los diferentes personajes que en ella aparecen.

En primer lugar y con atributos positivos se encuentran los de la meritocracia, es decir personas que por sus propios méritos se encuentran en televisión. En este grupo generalmente hay conductores prestigiosos de alguna cadena, políticos influyentes u otras personas que por alguna cualidad intelectual son relevantes en programas de carácter informativo

En segundo lugar esta la aristocracia, “cuya notoriedad viene dada por la herencia y la sangre”[5] aquí podemos encontrar a personajes que a pesar de sus características y méritos personales se ven beneficiados por su linaje, el que se superpone frente a las cualidades.

También hay un segmento para los integrantes del mundo del espectáculo, en donde hay cabida para cantantes, deportistas y modelos.

En la actualidad ya podemos hablar de un cuarto grupo que se ha impuesto con fuerza en la programación actual. Los estelares efectistas, han dado espacio para las personas que sin ningún talento en especial y solo figurando a través de la activación de estímulos básicos estén en la pantalla. Este nuevo grupo tiene tantas fuerza por la captación de audiencia que genera, que ya varios canales han creado sus propios códigos deontológicos referidos a este apartado[6].

Las criticas que ha generado este nuevo modelo televisivo, y las variadas connotaciones negativas con las que se suele nombrar a la televisión, aún no han sido comprobadas. Los diferentes marcos teóricos[7] que trataron de explicar la influencia comunicacional, han llegado hoy a la conclusión de que los mensajes son resinificados según los parámetros culturales contextuales y sicológicos de las personas.

Entendido así el problema y frente a la falta de evidencias empíricas hay que entender las diversas contextualizaciones sociales culturales y sicológicas, antes de entrar a ver los efectos de la información masiva y de los programas sensacionalistas frente a las personas.


[1]Román Gubern, El eros electrónico, p.21

[2] Román Gubern, El eros electrónico, p.14

[3] Román Gubern, El eros electrónico, p.27

[4] Román Gubern, El eros electrónico, p.27

[5] Román Gubern, El eros electrónico, p.51

[6] En el año 2002 TVN creó un código de ética enfatizado hacia la farándula

[7] En este conjunto están la teoría hipodérmica, de gratificaciones, del cultivo y agenda setting.

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